domingo, 11 de julio de 2010

La sensibilidad de una pelota.

No puedo evitar pensar en todos vosotros. Desde que me convencí de que este año podía ocurrir lo que tantos años hemos perseguido no he dejado de pensar en vosotros. Todavía más cuando los acontecimientos iban avanzando y los resultados iban llegando. Así hasta el día de mañana. Una final de un mundial. Y se me empañaban los ojos tras el pitido final del partido contra Alemania. No tanto por la emoción del hecho en sí como por el recuerdo de tantas tardes y noches de pasión con final amargo en compañía de todos vosotros. Las fallidas rondas de penaltis, el codazo a Luis Enrique, la ineptitud de aquel árbitro con la selección de Camacho… siempre acababa todo igual. La vuelta a casa se hacía dura. Cabizbajos y en silencio, abandonábamos el bar, habiendo dado debida cuenta de nuestra presencia, y regresábamos a nuestra cotidiana realidad pateando piedras por el camino. Aún así, volvíamos a reunirnos en la siguiente cita con la misma ilusión del primer día, como si nada malo hubiese ocurrido en el pasado.

El destino ha querido que sea así, chicos. Y ahora que estamos en puertas de ese soñado partido, ahora que nuestro alboroto y emoción estarían verdaderamente justificados, estamos más separados que nunca, circunstancias de la vida. A las generaciones jóvenes de hoy les unirá haber compartido este éxito, a nosotros nos unió la derrota y la decepción, pero ojo, es éste un pegamento mucho más fuerte. Si no, ¿qué hago yo aquí acongojado como pobre alma desconsolada?

Sé que todavía no podemos cantar victoria. Aún queda mañana. Pero no era ésta una entrada para festejar que somos o podríamos ser campeones del mundo. Era solo para deciros que en cada momento que he celebrado un gol o una victoria de nuestra Furia Roja en este mundial os he dado a todos un profundo y emocionado abrazo; habéis estado ahí, junto a mí, de esa manera tan sutil y tan sentida que solo los que te dejan un profundo y grato recuerdo en tu vida pueden estar.

Hay un lugar oculto entre las brumas de la memoria cerca de una estación en ruinas donde mañana (ya hoy), otra vez y como si nada malo hubiese ocurrido en el pasado, una trupe de zagales volverá a juntarse para animar, cantar y festejar a su selección. No digo vuestros nombres, por el qué dirán, pero todos sabemos quienes somos.

¿Seguirán pensando aquello de que el fútbol o el deporte, por extensión, es absurda y simplemente once personas corriendo detrás de una pelota? Pobres desgraciados insensibles, nunca podrán amar; aquello era demagogía barata de los modernos de los 80. Nosotros sabemos que es, y siempre será, un puñado de grandes cosas más.

No quiero olvidarme de vosotros, esos otros chavales. Los que han hecho correr a todo el mundo tras su pelota: Gracias por devolvernos la ilusión.

A ellos y a vosotros, ánimo y mucha suerte. Este año todo sucederá.

Seremos de nuevo un imperio.

Un fuerte abrazo.

martes, 11 de mayo de 2010

Vade Retro

¿Quién te llamó, Futuro?
Regresa a tu imposible espacio de quimeras y promesas,
vacío de todo lo que me duele y convierte en hombre.
Regrésate, no te nos vayas a volver presente,
amarga mentira que nos devora el sueño.

(Yeyomartin)


sábado, 1 de mayo de 2010

Covers IV: Las Chicas Son Guerreras. ¿Kiss versionando a Coz?

Necesito un poco de diversión. Y aquí la traigo, después de tantos días revueltos. ¿Os imagináis a los mísmisimos Kiss versionando a los españoles Coz? Evidentemente se trata de una broma. La he incluido en la sección de covers aunque es un divertido montaje realizado por alguna cabeza cachonda. Desde aquí agradezco su ingenio y buen humor en estos tiempos tan grises. Es genial. Se lo ha trabajado hasta en los mínimos detalles. Prestad especial atención al verso "Ellas suelen llevar el timón". No tiene desperdicio.
Me han gustado los Kiss desde hace tiempo, especialmente cuando superé lo de su imagen y puesta en escena - huyo del barroquismo cargante y de los efectos especiales en el rock; prefiero la sobriedad seca y austera, pero elegante. Nada que ver con los Kiss, claro, pero su música es rock and roll, glam-rock en algunos momentos, pero en definitiva rock. Previo a las jevis chillonas y de peluquería y a los subgraves de simiescos trashmetaleros y demás familia.

Pero, bueno, lo que os dejo aquí es otra historia. Disfrutad.

Salud.

jueves, 22 de abril de 2010

I'm not there - Hasta siempre, Pepe.

A la memoria de Pepe Boticario.
(José Ayala Florenciano, amigo y Dylaniano)

Cuando abrí este espacio nunca llegué a pensar – nunca piensas en eso – que algún día lo utilizaría para despedirme de ti, Pepe. Ni siquiera sé si sabías que tenía este blog, al menos yo nunca te lo dije. Pero como ya comenté en su presentación, su contenido dependería del puro acontecer de mi cabeza y de sus requiebros por esta vida. Sin un objetivo concreto. Y hoy, Pepe, la vida nos ha dado una gran hostia. Podría haber optado por el silencio, doloroso y meditabundo silencio, pero no quiero enmudecer mi abatimiento ni mi recuerdo y cariño hacia ti. Eras gran conversador ¿por qué entonces habría de callarme ahora? Te recuerdo cortés, agradable, detallista al cien por cien – siempre sabías qué tema de conversación escoger con cada uno de nosotros. “¿Sigues tocando, Aurelio?”. ¿Conoces a este grupo?” Qué envidia, Pepe, con lo desmemoriado que soy yo. Todavía veo tu rostro atento a mi actuación mientras me dejaba la voz con alguna de aquellas canciones que tanto nos gustaban. Y tu comentario siempre agradable, insisto, al finalizar.

Tu recuerdo siempre estará ligado al de mi familia; mis primeras imágenes tuyas son junto a ellos, y el cariño que les transmitías, entonces y siempre, me hizo ver ya desde aquellos lejanos días la gran y entrañable persona que eras y has sido siempre. Y desde entonces yo también pude comprobar en mis mismos huesos esa simpatía y cariño. Espero poder haberte demostrado lo mismo. Así lo sentía, lo siento- me resulta difícil el pretérito – y por eso estoy aquí ahora.

Palabras, palabras, palabras, Pepe, ¿por qué dejamos siempre las grandes palabras para el final? Quizá porque nunca queremos tener que decirlas. Pensamos que vamos a gozar de nuestra compañía eternamente, que siempre vamos a estar allí. Siempre habrá otro día. Y preferimos disfrutar de las pequeñas cosas. Eso también vale, y mucho. Pero llega un día como hoy, Pepe, y piensas: ¿Le dije alguna vez lo agradable que era? ¿Alguna vez le agradecí su amabilidad, su interés por mi vida? Joder, no lo sé. Por eso espero, al menos, poder habértelo demostrado cada vez que coincidíamos.

Cuando hoy nuestro querido Toni me comunicaba que nos habías dejado para siempre asaltó a mi cabeza la imagen del día que fuimos a ver, hace ya muchos años, a Bob Dylan. Como no podía ser de otra manera me dejé la entrada en mi casa y tuvimos que volver a recogerla. No sé por qué pero ha sido la primera cosa de la que me he acordado. Ya te conocía bastante por aquel entonces y podía haberme acordado de cualquier otra cosa. Pero puede que todo tenga una explicación y el misterio de nuestras almas finalmente sea tal misterio: Me contaba Toni hace unas horas mientras te despedíamos que hace unas semanas le propusiste ir al cine a ver la película que han hecho sobre Dylan, I’m not there, e insististe en que me avisara para ir los tres juntos a verla. No sabía nada de tu propuesta hasta hoy. Ya conocemos el carácter también desmemoriado de Toni, debe ser de familia. Finalmente no pudimos coincidir. De hecho yo fui a verla por mi cuenta sin saber nada de tus planes. También tú pensabas en mi cuando se te cruzaba Bob Dylan por la cabeza. Cómo me gusta esta misteriosa coincidencia, Pepe.

No sé dónde te habrás ido, Pepe, el caso es que – como reza el título de esa película sobre Dylan que nunca pudimos ver juntos – ya no estás allí, ni aquí, pero ojala puedas leer esto; sería una señal inequívoca de que Dios sigue estando de nuestro lado y de que debes estar en algún lado, y tal vez, entonces, sí que estés o sigas estando aquí. Donde siempre vas a estar es en mis recuerdos, ya te he hecho un hueco en mi corazón, donde los chicos buenos y grandes. Y perdóname si cada vez que suene nuestro viejo y querido Dylan no puedo evitar echar unas lágrimas. Te las mereces.

No olvides llamar hoy a las puertas del cielo. Te avala Dylan y eso siempre será una garantía.

Hasta siempre, Pepe.



Él era amigo mío
(Bob Dylan)

Él era amigo mío
él era amigo mío
cada vez que pienso en él
Señor, no puedo evitar llorar
porque él era amigo mío.

Él murió en la carretera
él murió en la carretera
nunca tuvo demasiado dinero
para pagarse su habitación o pensión
y él era amigo mío.

Me marché sigilosamente y lloré
me marché sigilosamente y lloré
porque nunca tuve demasiado dinero
y nunca estuve del todo satisfecho
y él era amigo mío.

Nunca hizo nada malo
nunca hizo nada malo
a mil millas de casa
y nunca hizo daño a nadie
y él era amigo mío.

El era amigo mío
él era amigo mío
cada vez que pienso en él
Señor, no puedo evitar llorar
porque él era amigo mío.

He Was A Friend Of Mine
(Bob Dylan)

He was a friend of mine
He was a friend of mine
Every time I think about him now
Lord I just can't keep from cryin'
'Cause he was a friend of mine

He died on the road
He died on the road
He never had enough money
To pay his room or board
And he was a friend of mine

I stole away and cried
I stole away and cried
'Cause I never had too much money
And I never been quite satisfied
And he was a friend of mine

He never done no wrong
He never done no wrong
A thousand miles from home
And he never harmed no one
And he was a friend of mine

He was a friend of mine
He was a friend of mine
Every time I hear his name
Lord I just can't keep from cryin'
'Cause he was a friend of mine.

viernes, 9 de abril de 2010

Dios salve a Malcom McLaren. (22 enero 1946 - 8 abril 2010)

Sería muy atrevido decir que él solito se inventó el Punk. Las bandas, el sonido, el contenido conceptual y la actitud ya existían en forma de larva antes de su entrada en escena. Pero no es ninguna frivolidad decir que McLaren le dio forma y diseño a la imagen y filosofía que prevalecen del Punk. Cierra los ojos y piensa durante tres segundos en el Punk. Casi todo lo que ves y piensas es McLaren (y Vivienne Westwood) . La ciudad de Londres debe y tiene que sentirse también en deuda con Malcom: las imágenes estereotipadas de Londres-Punk como reclamo turístico se deben en gran medida a las creaciones de McLaren. Con el paso del tiempo se han convertido en una seña de identidad de la ciudad. A quien sí se inventó fue a los Sex Pistols - es un hecho, no una opinión- de los que también fue manager hasta que estos se hartaron de él y decidieron inmolarse voluntariamente en su gira por Estados Unidos. Nunca regresarían como Sex Pistols, algunos ni vivos. Libres de McLaren. Como dice Diego A. Manrique en El País, "había lanzado un movimiento social de largo recorrido, el punk, aparte de desmitificar el negocio musical con una película lúcida, El gran timo del rock and roll". Menuda paradoja, pensarían tiempo después los Pistols cuando se vieron convertidos en un producto de grandes ingresos para Malcom, no para ellos, y que provocó, como digo, su autodestrucción en la tierra de las oportunidades. El caos y la rabia nihilista del punk era McLaren, mamada en Manhattan y transvasada a los Sex Pistols y a los New York Dolls desde su tienda-laboratorio en King Road, Londres (llamada Sex, tras otros nombres), los reales talleres del diseño Punk, en pleno jubileo de la reina Isabel II de Inglaterra. Ni que pintado, Malcom.

“Mi abuela amaba el caos. Creía que cuando la gente se siente incómoda es cuando más deja claro lo que realmente es. Y yo siempre he creído en eso.”

Yo también, Malcom, y por eso, y por otro puñado más de razones quiero rendirte este pequeño homenaje.

Dios salve a McLaren -o al menos que nunca lo encuentre.

Descanse en Punk.



Para ampliar información:

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Muere/Malcolm/McLaren/ex/productor/Sex/Pistols/elpepucul/20100408elpepucul_10/Tes
http://www.elpais.com/articulo/cultura/Adios/gran/burlador/elpepicul/20100409elpepicul_8/Tes (por Diego A. Manrique)

viernes, 12 de marzo de 2010

Clint: sin palabras.

Un reciente y muy grato descubrimiento. Clint, en honor al gran Eastwood, su sombra es alargada y se proyecta desde hace unos pocos años sobre Madrid. Podrían perfectamente ser de cualquier lugar del planeta pues su música no tiene voz, nos les delata el idioma ni el acento. Música, universal, aunque en este caso, no atemporal. Suena al siglo pasado, surf fronterizo, Morricone y otras tantas melodías de bandas sonoras de los años 60-70. Así empezaron. Poniéndole música a un film mudo, como ellos, de 1929, Berlín: Sinfonía de una Ciudad. Después se perdieron por las carreteras del país, llevando su música de aquí para allá y hoy aterrizan con un nuevo proyecto llamado Los Tipos Duros También Bailan. El primer tema lo abre el mismísimo Eastwood. Tremendo, sugerente, evocador… 100 por 100 cine, del duro y seco. En sintonía con grupos como Los Coronas, aunque Clint bucean también por otros sonidos. No os lo perdáis.

Id preparando un vaso corto de trago largo. Lo vais a necesitar.

Página oficial de Clint. Muy buena.
Un video clip de su último disco.


Un clip con entrevista, música y fotos de Clint.



Por cierto, tocan el sábado 13 de marzo en la Sala Stereo de Murcia.

miércoles, 3 de marzo de 2010

¿Alentador?

"Los suicidios desplazan al tráfico como primera causa de muerte externa"
(Noticias EFE / La Verdad)


si aún vives, no conduzcas