martes, 11 de septiembre de 2007

Como la vida misma

Lo que a continuación vais a leer me lo envió mi querido amigo y compañero de profesión Esteban. Siempre nos llegan muchos correos con bromas, curiosidades ... burradas, entre otras cosas. Éste me gusto mucho porque no deja de reflejar, con cierta dosis de humor e hipérbole, esa realidad con olor a podrido, que tanto detestamos pero que tantos desearían conseguir y de hecho, otros tantos emplean toda una vida en busca de ella, en un planificado acto maquiavélico donde el fin justifica ,con creces, los medios: caiga quien caiga y salga el sol por donde salga. La única diferencia que observo con la realidad que nos toca es que la mayoría de padres de hoy en día no dudarían ni un segundo en aceptar la primera jugosa oferta de Don Manolo. Así que tenemos un plantel de generaciones que no conocen el esfuerzo ni el sacrificio como la via más honrada y decente para conseguir unas metas. Ésta es la generación de alargar la mano y recibir, porque ahí están papá y mamá para prepararles y labrarles el terreno. Y luego los culpables de todo somos los educadores, maestros y profesores. ¡Pandilla de degenerados irresponsables! En fin, ahí va la historia:
COMO LA VIDA MISMA
El chico termina el bachillerato y no tiene ganas de estudiar nada. Como el padre es un tipo de pocas pulgas, lo aprieta:
- ¿Ah? ¿No quieres estudiar? Bueno, yo no mantengo vagos, así que vas a trabajar. El padre, que tiene algunos amigos políticos dada su larga trayectoria, trata de conseguirle un empleo y habla con un amigo.
- Oye, Manolo, ¿te acuerdas mi hijo? Bueno, acabó el bachillerato y no quiere estudiar por ahora. Necesitaría un puesto como para que empiece a trabajar mientras decide si va a seguir una carrera ... El asunto es que haga algo y no vaguee, ¿entiendes? A los tres días llama Manolo.
- Oye. Que ya está, he encontrado algo para tu hijo. Asesor de la Comisión de Salud de la Cámara de Senadores. Unos 6.000 euros por mes. Está guay, ¿no?
- ¡Nooo, Manolo! ¡Es una locura! Tiene que comenzar desde abajo.
A los dos días, de nuevo Manolo.
- Ya lo tengo. Le conseguí un cargo de Secretario Privado de un Diputado. El sueldo es más modesto, de 4.000 euros al mes.
- ¡No, Manolo! No quiero que la vida se le haga tan fácil de entrada. Quiero que sienta la necesidad de estudiar, ¿me entiendes? Si gana esa pasta no estudiará nada.
Al otro día.
- Tío, ahora sí, Ayudante del Encargado del Archivo, con algo de informática, claro que el sueldo se va muy abajo ... serían 2.000 euros, nada más.
- Pero Manolo, ¡por favor!, consigue algo más modesto. Es un niño aún. Algo de 600 euros.
- No tío, eso es muy difícil ...
- ¿Por qué?
- Verás ... esos cargos son por oposiciones, se necesita currículum, título universitario, masters ... ¿Me entiendes? ...
A Esteban Thistheygo,
un ceutíense en las Afortunadas.
Nunca podremos decir que nos ayudó Manolo.
Un abrazo.