lunes, 10 de diciembre de 2007

No more sad mondays: Teresa is back. Thank u, Johnny

¿Qué le pedirías a un lunes? Que pasara pronto, diríamos algunos. Mucho pedir sería que te dejase como estás y no metiera mucha más cizaña de la que por naturaleza propía tiene el primero de la semana. Exagerado sería ya esperar que te deparara algo bueno, como por ejemplo, el reencuentro con un viejo amigo. A veces ocurren estas cosas y piensas - hombre de poca fe - que dios sigue estando de nuestro lado, muy de vez en cuando, pero de nuestro lado. Y así ha ocurrido. Todo se lo debo al gesto de un gran amigo, mi querido Johnny, quien me ha anunciado que va a hacer posible que vuelva a disfrutar de la compañía de mi vieja amiga La Teresa, regalándome así, lo que para mí es el más queridísimo trozo de mi juventud y andadura por la música. Es una larga historia que contaré cuando se produzca el reencuentro. Desde aquí quiero volver a agradecerte, Johnny, este gesto, ya que sabes mejor que nadie lo que significa para mí: lo vivimos y bebimos juntos. Es emocionante poder contar con tu sensibilidad.


Un fuerte y cálido abrazo.


Bienvenida, Teresa.


I won't say my fingers used to caress you softly,
definitely it wasn't my style,
neither was yours.
I will say they would hit you up and down fiercely
in an endless magical death,
as if it was our last time.
Dying out together.
That's what you liked about me.
That's what I liked about you.
Dying out together.
In an abandoned burning garage.
Dying out together.
No doubt about it.

No diré que mis dedos te acariciaban suavemente,
sin duda alguna no era mi estilo,
ni tampoco el tuyo.
Sí diré que te golpeaban ferozmente de arriba a abajo
en una interminable y mágica muerte,
como si de nuestra última vez se tratase.
Extinguirnos juntos.
Eso es lo que te gustaba de mí.
Eso es lo que me gustaba de ti.
Extinguirnos juntos.
En un abandonado garaje en llamas.
Extinguirnos juntos.
Sin duda alguna.