lunes, 24 de agosto de 2009

Un libro: Rompepistas


Tras una larga temporada en seco, vengo con un libro. Me lo pienso dos y tres veces antes de recomendar un libro a alguien, ya me he llevado algún chasco que otro, como recomendador y como recomendado. Son muchas cosas a tener en cuenta, tanto en el libro como en el lector, y suele ocurrir que cada uno busca cosas distintas en un libro, o fabrica diferentes expectativas sobre el mismo y al final cada uno de nosotros obtiene experiencias y conclusiones diferentes, a veces aproximadas, nunca totalmente idénticas.
Rompepistas es un libro de los llamados de aprendizaje o de experiencia. Describe una etapa crucial de la vida de los personajes que marca y define el resto de sus días. Es la culminación de unos años en común, de ideales y acciones compartidas, para dar paso a los proyectos personales y la auto-afirmación de uno mismo. Tenemos muchos libros con esta trama en la historia de la literatura.
Lo que me llevó a leerlo, no obstante, y lo que me ha movido a hacer esta entrada en el blog, es el contexto de la historia. Año 1987, un pueblo marginal de la periferia de Barcelona, un grupo de chavales unidos por sus perdidas y carencias, donde lo único que verdaderamente merece la pena es la música que escuchan y que, en el caso del protagonista, tocan. Evidentemente, y aunque el contexto social es bastante más deprimente que el que hayamos podido vivir algunos de nosotros, había mucho en común. Los que siempre nos hemos dejado seducir por el rock de actitud y sin florituras, en su estado primitivo, pronto nos sentiremos muy identificados. Toda la familia del raw-rock o música garagística que volvió a aflorar aquellos años conforma, no solo la banda sonora, sino la trama de la novela: punk (abunda), garage, el revival del rock-a-billy y los nuevos mods de influencia punk como The Jam.
Aparecen iconos como La Casa De La Bomba, el auténtico bareto que inspiró a Brighton 64 aquella canción, uno de los sitios de reunión de los chavales. Fuera de este circulo, nada importa. Me hace mucha gracia lo claro que deja, en varios momentos de la historia, la aversión por los hippies. También por los pijos (en el libro es la banda de los Cuellos), por los curas, por todos los movimientos de corte fascista, y por los Chungos (gente que no tiene nada que perder, algunos victimas del talego y la heroína). Un ejemplo: un pasaje donde acaba de montarse una pelea momumental: "En un libro hippie, la policía llega a tiempo y calma los ánimos con un discurso inspirado, y todos volvemos a nuestras casas. En un libro socialdemócrata, la violencia no resuelve nada, y a los Chungos se les deja marchar con una advertencia seria y una amonestación racionalizada con gesto grave y digno. Pero éste no es un libro de ésos."
Esto fue realmente lo que me movió a leerlo. Se me hizo un poco cuesta arriba al principio y quizá puede que se haga dura a alguien que no le interese el contexto. Pero la historia va creciendo desde los tópicos de la época y de la edad de los chavales hasta un relato que profundiza bastante en las experiencias, aprendizaje, miedos y esperanzas del ser humano, sin carecer de momentos líricos bastante emotivos, que puede que te sorprendan dentro del estilo directo y áspero, salpicado de un humor irónico y corrosivo al mismo tiempo, que ofrece el relato, como cabía esperar en una obra de "literatura punk" (para los amantes de las etiquetas).
Como colofón a la novela, el autor (Kike Amat, escritor y periodista: El País, La Vanguardia, Rockdelux) ofrece un listado de discos que ha escuchado mientras escribía el libro, y la guinda, elabora la playlist o banda sonora de la novela, en formato cara A y B, como toda la vida. La canción que cobra más importancia en la historia es Stay Free de los Clash , que, como dice el protagonista en las páginas finales, resume y anticipa el destino de algunos personajes. Una nota final: el título, que es el nombre del protagonista, es un homenaje al sello discográfico que tienen las murcianas Hello Cuca, grupo punk-surf murciano afincado en Barcelona.
¿Os la recomiendo? No sé. Si os atrae por lo que he escrito, pues vale, sí, pero luego no quiero recriminaciones. Advertidos quedáis. No la leería si te identificas con curas, fachas, hippies, pijos y te incomoda que alguien te recuerde lo chungo que es para mucha gente sobrevivir en el mundo de la mayoría absoluta. Donde las minorías tienen que aprender a dar puñetazos o a comerse su propia mierda para abrirse camino. Si es así, no la leas, te sentirás ofendido. Por supuesto si para ti la música es algo inapreciable, tampoco lo haría. Advertidos quedáis.
Besos.
Stay free, amigos.