jueves, 22 de abril de 2010

I'm not there - Hasta siempre, Pepe.

A la memoria de Pepe Boticario.
(José Ayala Florenciano, amigo y Dylaniano)

Cuando abrí este espacio nunca llegué a pensar – nunca piensas en eso – que algún día lo utilizaría para despedirme de ti, Pepe. Ni siquiera sé si sabías que tenía este blog, al menos yo nunca te lo dije. Pero como ya comenté en su presentación, su contenido dependería del puro acontecer de mi cabeza y de sus requiebros por esta vida. Sin un objetivo concreto. Y hoy, Pepe, la vida nos ha dado una gran hostia. Podría haber optado por el silencio, doloroso y meditabundo silencio, pero no quiero enmudecer mi abatimiento ni mi recuerdo y cariño hacia ti. Eras gran conversador ¿por qué entonces habría de callarme ahora? Te recuerdo cortés, agradable, detallista al cien por cien – siempre sabías qué tema de conversación escoger con cada uno de nosotros. “¿Sigues tocando, Aurelio?”. ¿Conoces a este grupo?” Qué envidia, Pepe, con lo desmemoriado que soy yo. Todavía veo tu rostro atento a mi actuación mientras me dejaba la voz con alguna de aquellas canciones que tanto nos gustaban. Y tu comentario siempre agradable, insisto, al finalizar.

Tu recuerdo siempre estará ligado al de mi familia; mis primeras imágenes tuyas son junto a ellos, y el cariño que les transmitías, entonces y siempre, me hizo ver ya desde aquellos lejanos días la gran y entrañable persona que eras y has sido siempre. Y desde entonces yo también pude comprobar en mis mismos huesos esa simpatía y cariño. Espero poder haberte demostrado lo mismo. Así lo sentía, lo siento- me resulta difícil el pretérito – y por eso estoy aquí ahora.

Palabras, palabras, palabras, Pepe, ¿por qué dejamos siempre las grandes palabras para el final? Quizá porque nunca queremos tener que decirlas. Pensamos que vamos a gozar de nuestra compañía eternamente, que siempre vamos a estar allí. Siempre habrá otro día. Y preferimos disfrutar de las pequeñas cosas. Eso también vale, y mucho. Pero llega un día como hoy, Pepe, y piensas: ¿Le dije alguna vez lo agradable que era? ¿Alguna vez le agradecí su amabilidad, su interés por mi vida? Joder, no lo sé. Por eso espero, al menos, poder habértelo demostrado cada vez que coincidíamos.

Cuando hoy nuestro querido Toni me comunicaba que nos habías dejado para siempre asaltó a mi cabeza la imagen del día que fuimos a ver, hace ya muchos años, a Bob Dylan. Como no podía ser de otra manera me dejé la entrada en mi casa y tuvimos que volver a recogerla. No sé por qué pero ha sido la primera cosa de la que me he acordado. Ya te conocía bastante por aquel entonces y podía haberme acordado de cualquier otra cosa. Pero puede que todo tenga una explicación y el misterio de nuestras almas finalmente sea tal misterio: Me contaba Toni hace unas horas mientras te despedíamos que hace unas semanas le propusiste ir al cine a ver la película que han hecho sobre Dylan, I’m not there, e insististe en que me avisara para ir los tres juntos a verla. No sabía nada de tu propuesta hasta hoy. Ya conocemos el carácter también desmemoriado de Toni, debe ser de familia. Finalmente no pudimos coincidir. De hecho yo fui a verla por mi cuenta sin saber nada de tus planes. También tú pensabas en mi cuando se te cruzaba Bob Dylan por la cabeza. Cómo me gusta esta misteriosa coincidencia, Pepe.

No sé dónde te habrás ido, Pepe, el caso es que – como reza el título de esa película sobre Dylan que nunca pudimos ver juntos – ya no estás allí, ni aquí, pero ojala puedas leer esto; sería una señal inequívoca de que Dios sigue estando de nuestro lado y de que debes estar en algún lado, y tal vez, entonces, sí que estés o sigas estando aquí. Donde siempre vas a estar es en mis recuerdos, ya te he hecho un hueco en mi corazón, donde los chicos buenos y grandes. Y perdóname si cada vez que suene nuestro viejo y querido Dylan no puedo evitar echar unas lágrimas. Te las mereces.

No olvides llamar hoy a las puertas del cielo. Te avala Dylan y eso siempre será una garantía.

Hasta siempre, Pepe.



Él era amigo mío
(Bob Dylan)

Él era amigo mío
él era amigo mío
cada vez que pienso en él
Señor, no puedo evitar llorar
porque él era amigo mío.

Él murió en la carretera
él murió en la carretera
nunca tuvo demasiado dinero
para pagarse su habitación o pensión
y él era amigo mío.

Me marché sigilosamente y lloré
me marché sigilosamente y lloré
porque nunca tuve demasiado dinero
y nunca estuve del todo satisfecho
y él era amigo mío.

Nunca hizo nada malo
nunca hizo nada malo
a mil millas de casa
y nunca hizo daño a nadie
y él era amigo mío.

El era amigo mío
él era amigo mío
cada vez que pienso en él
Señor, no puedo evitar llorar
porque él era amigo mío.

He Was A Friend Of Mine
(Bob Dylan)

He was a friend of mine
He was a friend of mine
Every time I think about him now
Lord I just can't keep from cryin'
'Cause he was a friend of mine

He died on the road
He died on the road
He never had enough money
To pay his room or board
And he was a friend of mine

I stole away and cried
I stole away and cried
'Cause I never had too much money
And I never been quite satisfied
And he was a friend of mine

He never done no wrong
He never done no wrong
A thousand miles from home
And he never harmed no one
And he was a friend of mine

He was a friend of mine
He was a friend of mine
Every time I hear his name
Lord I just can't keep from cryin'
'Cause he was a friend of mine.

7 comentarios:

Raquel Garres dijo...

Gracias Pepe, tu recuerdo ha hecho que quiera más, si cabe, a Aurelio.
Besos.

A.Martínez dijo...

Gracias Yeyo, porque mis sentimientos hacia Pepe, en buena parte, los describes con tus palabras a la perfección.
Aun recuerdo aquel concierto de Dylan que compartimos Pepe,tú y yo.
Permiteme que aproveche tu portal para mandarle un "Hasta siempre" a mi amigo y hermano Pepe.

NUNCA TE OLVIDARE !

Aurelio dijo...

Querido Antonio, yo solo he puesto las palabras, por supuesto mis emociones, pero ten claro que cuando las escribía también pensaba en ti, me metía en tu piel. Y sinceramente mis sentimientos se quedan pequeños comparados a todo lo que debe haber en tu cabeza y en tu corazón. Sé cuánto querías y apreciabas a Pepe, tu otro hermano. Así lo conocí yo, junto a ti. Sé que no es comparable. Pero tanto me entristece su perdida como tu dolor. Así que MIS PALABRAS SON LAS TUYAS y mi portal siempre será el tuyo, más aún para algo tan sincero como esto.


Sé que el recuerdo de Pepe vivirá siempre en ti. No tengo ninguna duda.

Gracias, Toni, por estar aquí hoy y siempre.

Un fuerte abrazo y todo mi apoyo, hoy y siempre.

Paco Ayala dijo...

Soy Paco, el hermano mayor de Pepe. Acabo de leer tu entrada en el blog sobre mi hermano y me ha emocionado. Y lo que más me emociona es saber cuán grandes amigos tenía, que son capaces de decir semejantes palabras en su memoria. Hoy ya no está aquí, entre nosotros, hay ya no están su cuerpo, su voz, su risa, su genial humor, su ironía, su generosidad, su humana figura; pero sigue vivo, de alguna manera, en nuestros corazones, donde sigue latiendo su amor, su amistad, su gran humanidad, su cordialidad... Ahora descansa en paz y desde donde esté -seguro que está bien, él siempre supo elegir bien sus sitios- nos envía más paz, la necesaria paz para nuestros dolidos corazones. Gracias.

Aurelio dijo...

Hola, Paco. Siento que tengamos que habernos conocido en estas dolorosas circunstancias. Te agradezco enormemente tus comentarios y desde aquí te envío todo mi afecto y calor para sobrellevar la pérdida de tu querido hermano. Me alegra saber que mis palabras hayan llegado hasta alguien tan cercano a Pepe como lo eres tú y que hayan servido, de una manera u otra, para aliviar ese dolor. Lo hice por puro desahogo, fue mi manera de llorarle, pero sobre todo, porque sentía profundamente que Pepe se merecía, como mínimo, esas palabras de mi parte. Ojala le pudiera haber dado más…

Me imagino como te puedes sentir, como os podéis sentir, pero te aseguro, Paco, que allá donde estuvo tu hermano dejó un entrañable y querido recuerdo que será difícil olvidar. A todos se nos dibujaba una sonrisa el otro día, mientras lo recordábamos en su despedida. Seguro que casi todo aquello que hizo grande a Pepe se fue forjando en casa, junto a vosotros, así que creo que podéis y debéis sentiros orgullosos de él. Como bien dices, el siempre supo elegir sus sitios, y seguro que tampoco ahora se equivocará. Debe haber ahora un lugar, a medio camino entre su recuerdo y la nada, mucho más cálido y con mucho más sentido del humor.

Gracias por tu comentario, Paco, y espero algún día poder compartir ahí fuera el recuerdo de Pepe contigo.

Un afectuoso saludo.

Alfon dijo...

Hola Aurelio, y gracias.
Gracias por esas palabras a Pepe. Somos muchos los que le apreciamos.
Antonio y yo nos vamos a acordar mucho de él.

También visitaremos la calle del viento, a partir de ahora, recomendación de mi primo A.Martínez, que es más bonito que la luna.

Gracias y un beso.

Aurelio dijo...

Hola, Alfon. Qué alegría verte por aquí. Muchas gracias por tu visita y comentario. Me emociona ver que a gente tan allegada a Pepe como tú, y que lo disfrutasteis y conocisteis más que yo, os hayan gustado las palabras que le dediqué.

Me alegra saber que vas a estar por esta calle de vez en cuando. Espero no defraudarte y que mis ebulliciones mentales sean de tu agrado. Nuestro querido Antonio suele aconsejar bien.

Muchas gracias, Alfon, y un gran beso.